Islandia más allá de las auroras
Actualizado: hace 13 horas

Puede pasar que venís a Islandia por unos días con la ilusión de ver las auroras pero te terminan tocando días feos, y puede que te frustres. Es entendible.
Después de seis años viviendo acá en Islandia, hay algo que me gustaría transmitirte: este país merece un viaje independientemente de si ves las auroras o no.
Sus paisajes son gran parte de ese atractivo, pero también lo son los planes más simples, esos que te permiten conocer un poquito de la vida cotidiana.
Estas son tres actividades que te propongo sumar a tu viaje:
Ir a una piscina municipal

Es probable que ya hayas visto fotos de termas turísticas como Blue Lagoon o Sky Lagoon. Pero te aseguro que los locales raramente van a esos lugares.
Si tenés ganas de experiementar un poco la cultura y la vida cotidiana de acá, entonces te recomiendo ir a una piscina municipal, que en islandés se llaman "sundlaug".
Mientras vos estás de vacaciones, alrededor hay gente que fue a nadar, a relajarse después del trabajo o a encontrarse con alguien para charlar.
Lo interesante está en hacerle un lugar a esa pausa. Después de varios días de recorridos, madrugones y horas de viaje, quizás sea justo lo que necesitás.
Las instalaciones y el ambiente varían según la piscina, pero es muy importante que antes de entrar a la pileta, te bañes completamente sin malla.
2. Recorrer Reykjavík sin apuro y hacer una pausa para un café

Caminar por sus calles, mirar las casas de colores, acercarte a la costa y entrar a una cafetería cuando tengas ganas de frenar y tomar algo caliente, en especial si hace frío o llueve.
Reykjavík puede ser mucho más que el lugar donde dormís antes de salir de excursión. Darle tiempo te permite descubrir una faceta diferente de Islandia, entre cafés, arte y vida urbana.
3. Salir de la ciudad y disfrutar del camino

Hay lugares a los que viajamos pensando en llegar. En Islandia, el trayecto también puede llevarse buena parte de nuestra atención.
Desde la ventanilla, el paisaje cambia: montañas, campos de lava, costa, pueblos pequeños, cascadas. A veces, esas pequeñas cosas es lo que hacen tu viaje.
Por eso, una de mis propuestas es reservar tiempo para disfrutar de un recorrido sin querer sumar todas las paradas posibles. Elegir una zona y conocerla con un poco de margen puede resultar mucho más agradable que pasar el día corriendo detrás de un itinerario.
No necesitás recorrer toda la isla para llevarte una experiencia memorable. A veces alcanza con elegir bien una zona, dedicarle tiempo y permitirte disfrutar de lo que aparece en el camino.
Un viaje que valga la pena de día y de noche
Las auroras pueden convertirse en uno de los recuerdos más increíbles de tu viaje. Ojalá que todos tengan la fortuna de verlas.
Mientras tanto, hay lugares por descubrir y paisajes que merecen que les prestes atención. Todo eso también es Islandia.
Mi consejo es que armes un viaje que tengas ganas de vivir desde que te levantás, con actividades que te interesen y un ritmo que puedas disfrutar. Así, cada día tendrá valor por sí mismo.
¿Planeando visitar Islandia y no sabés por dónde empezar?
En mis asesorías de Islandia para Vos te ayudo a elegir qué lugares y actividades encajan con tus fechas, tus intereses y tu manera de viajar, y a combinarlos en un recorrido realista.
